No abandones tus sueños – 2021-06-30T081126.448

La profecía de la pequeña Mansión

Ezequiel se encontraba finalizando la hora de la escuela Dominical y al salir y saludarse en la parte de atrás saludo a 3 de las hermanas de la fe y la más joven dijo: Hermanas, yo veo que Ezequiel un día llegara a tener una gran mansión y después no nos va a querer hablar.

Ezequiel, poco sonrojado le dijo: hermana, que barbaridad, como que si usted no me conociese, recuerda que me conoces desde que estudiábamos la Biblia en grupo y nunca he cambiado para mal, al contrario, pero recibo esa palabra «profética» suya sobre la casa, pero nunca cambiaré mi esencia sabe. Debemos pedirle a Dios por no cambiar lo que en verdad el nos ha hecho al ser nuevas criaturas.

Las demás hermanas se rieron de todo el comentario y la forma de Ezequiel de salir librado de ella, para cuando ocurre este evento, Ezequiel había pedido oración ese día en la iglesia para poder comprar un vehículo usado pequeño para así transportar a su familia e ir a su demandante trabajo. Ese domingo sería enmarcado como histórico y es que la palabra de Dios dice que en la lengua está la vida y la muerte (Proverbios 18:21) , podemos usarla para el bien y para el mal y a veces no nos damos cuenta de lo que en verdad decimos.

Pasaron los años y Ezequiel finalmente llegó a graduarse de su carrera de Ingeniero especializado y cuando su amigo el Pastor Luis le dijo que estaban alquilando una casa, y con fines de venderla a lo que Ezequiel hizo las diligencias para buscar al dueño del inmueble a quien ya conocía en el pasado por haber sido su jefe.

Los sueños de Ezequiel en principios era mudarse a su lugar natal después de muchos años fuera por muchas ciudades, pero al cerrarle Dios las puertas de su lugar de origen tuvo que ubicarse en la cuidad que Dios le estaba indicando.

Al llegar Ezequiel y su familia a ver la casa que alquilaban, que su amigo el Pastor le había dicho con tanta naturalidad se quedó perplejo y pensó que era una broma que su amigo el Pastor le había hecho, y al estar con el dueño de aquel inmueble le dijo: Disculpe Señor Don Francisco, esta no es la casa que hemos buscado ni para alquilar ni para vivir. Don Francisco le dijo: ¿por qué no? Él le contestó: – está es una mansión, no es para nosotros, no tenemos ni en que caer muertos en este momento, vendimos hasta los muebles y enseres que teníamos para pagar las deudas mientras estudiaba.

Don Francisco con naturalidad le dijo: bueno, de todos modos pase a ver la casa, yo creo que sí puede llegar a ser de ustedes.

En ese momento Ezequiel, recordó aquellas palabras de la hermana de la iglesia quien le había proferido dichas palabras, pero no podía ser realidad.

Al salir de inspeccionar la casa, que tenía hasta los más mínimos detalles Francisco dijo frente a su esposa: Definitivamente que no es para nuestro nivel, más bien le agradecemos a usted por mostrarnos su casa, pero no podremos vivir aquí.

Don Francisco le dijo, piénselo, sería algo especial para ustedes, pues ustedes son las personas que pensamos que podrían quedarse con nuestra casa, la cual la hicimos con amor y tenemos que salir por motivos meramente familiares, de lo contrario jamás la venderíamos. La construimos hace 2 años.

Cuando Ezequiel escuchó aquel dato de inmediato volvió a vivir ese momento de la escuela dominical y recordó que era el mismo año de la plática de la hermana que le dijo: «llegará a tener una mansión».

Pero en ese momento la mansión si la tenía en frente, pero con imposibilidad para poder adquirirla. Finalmente después de tanto deliberar con su esposa, ella con firmeza le dijo: Amor, ¿sabias que podemos comprar sin Dinero? La palabra lo dice, si Dios permite esto es porque él sabe nuestras necesidades y sabe nuestra integridad que podremos salir adelante.

Esas palabras del libro de Isaías 55:1 y que su esposa posible lo estaba manipulando a su favor, pero que al leerlo bien pudo notar que era algo divino, y el dueño de la casa y su esposa les dijeron después de varias semanas de tratar, saben algo Ezequiel y María, nosotros hemos decidido junto con mi esposa que si nadie nos la compra en el lapso de estas semanas, entonces se las dejaríamos a ustedes y sin ningún enganche o adelantó, y así ustedes pueden pagar al banco y eso servirá de abono a la cuenta y al tener ustedes las posibilidades de comprarla con el banco lo pueden hacer.

Ezequiel y Maria estaban perplejos de lo que estaban escuchando, pero eso no podría ser posible, que nadie con dinero no se hiciera de esa bella pequeña mansión o residencial preciosa sea lo que fuere era más de lo soñado a ese momento para ellos.

Ezequiel consultó con varias personas inicialmente para ver sus consejos y todos ellos convergían en lo mismo, una de sus catedráticas en su maestría le dijo: Ezequiel, usted tiene una familia grande, yo se la forma de su trabajo, usted no tendrá problemas en adquirirla y pagarla en el futuro, de hecho la pagará más rápido de lo que cree, pues su calibre es de alto nivel, se lo digo yo que conozco la vida y uno puede ver el futuro de las personas con solo su actitud.

Otra de sus amistades le dijo: María y Ezequiel, saben algo, desde hoy orare por esta casa tan bella que es para ustedes. Conozco la trayectoria de ustedes y el corazón sano que tienen para Dios y orare para que nadie más la compre más que ustedes.

Ellos estaban contentos de saber que habían personas que les amaban y más en este momento al querer adquirir un bien inmueble de esa magnitud.

Ezequiel estaba poniendo en práctica el pasaje bíblico que dice en Proverbios 11:14 – «…Donde no hay buen consejo, el pueblo cae, pero en la abundancia de consejeros está la victoria…»

Finalmente ocurrió lo inesperado, hubo una llamada telefónica, donde Don Francisco les dijo: Ezequiel, estoy llamando para decirle que la casa queda en manos de ustedes, ellos no podían creer que Dios obrará de esa forma a su favor, lo cual demandaría una responsabilidad mayor y honorabilidad en todo sentido.

Finalmente ellos se mudaron a esa ciudad y nueva casa, todos estaban felices y era la víspera de Navidad y juntos se arrodillaron junto a la chimenea y empezaron a agradecerle a Dios por ese regalo en esa Navidad, y en ese momento ellos recibieron un mensaje en su correo electrónico que decía: posean la tierra que Dios les ha dado (Deuteronomio 8:1-10), esto vino a conformarles aún más la posesión recibida. La persona que envió el correo no sabía nada de lo que estaba ocurriendo con ellos.

Llego el día en que Ezequiel le mando a decir a dos hermanos en la fe que era extraño que ellos no les visitasen, ya que habían estado en el grupo de estudio de biblia y eso los hacía sentir tristes por las visitas frecuentes que ellos hacían a la ciudad y les tenían mucho cariño, no lo hacían por presumir, eso era valorar las amistades.

Llego el día en que sus hermanos en la fe llegaron a visitarles una noche junto a sus hijitos y ellos se alegraron, ella era la persona que había proferido aquella si se puede decir así: profecía en la escuela dominical, pero lo raro fue que ella no dijo una sola palabra y al finalizar reprendieron a Ezequiel pero no delante de su esposa, y Ezequiel les regalo una botella de vino dulce y ellos lo aceptaron.

Ezequiel pensó que su hermana diría algo al menos de aquella casa, pero no fue así, fue allí donde Ezequiel se puso triste y saber que aquellas palabras proferidas en la escuela dominical no habían sido sinceras, no salían del corazón de su hermana en la fe, habían salido solo de la boca, pero Dios había escuchado ese sarcasmo y lo transformó en realidad, siendo así que aquella familia se alejó aún más de Ezequiel, el haber adquirido aquel buen inmueble les había separado de aquella familia, pero ¿por qué? La respuesta era sencilla, no estaban preparados para gozarse con los que se gozan, y llorar con los que lloran como dice la escritura (Romanos 12:15).

Ezequiel recordó la predicación del fallecido pastor y predicador Adrian Rogers que decía en uno de sus sermones: cuando yo llego a un hogar siempre digo: Señor gracias por bendecir a mis hermanos y que lindo hogar el que les has dado.

Él decía que siempre había que bendecir el hogar que uno visitaba y gozarse.

Esa visita de dichos hermanos fue solo para decirle a Ezequiel lo siguiente: mira Ezequiel, el hecho que no te hemos visitado es porque no andamos paseando cuando venimos a tu ciudad, venimos por trabajo, así que no digas que no te hemos visitado.

Ezequiel les dijo: para nosotros sería un honor sus visitas y se pueden quedar cuando quieran por eso les mandé a decir eso, pero no pensé que eso les causaría dolor o molestia.

Fue allí en ese momento ante la reprensión y falta de alegría por la nueva bendición de Ezequiel que dijo: pero si ella me dijo aquellas palabras proféticas, y ahora se quedó enmudecida, entonces no fue real lo que me dijo ese día, todo fue una emoción.

Ezequiel comprendió desde ese tiempo que no todos están felices con las posesiones adquiridas por otros y más cuando están por arriba del nivel que deben de tener y es como que si Dios hubiere avanzado el tiempo años adelante y hacer que otros vivan experiencias únicas a aquellos que viven por fe y no por vista.

Don Francisco había sido jefe en el pasado de Ezequiel, quien años atrás había llegado a Servir a Jesucristo y Don Francisco le había preguntado: ¿cuánto piensa que va a ganar?

Ezequiel se había despojado años atrás de sus trabajos y servir a Dios tiempo completo en el mismo lugar que Don Francisco trabajaba, y el Ministro de Dios que le dio la visión de servir a tiempo completo en la obra de Dios ahora Ezequiel podía entender al recibir el recibo del agua que decía el nombre de la hija de aquel siervo de Dios, o sea que esa propiedad había pertenecido en el pasado a la hija del varón de Dios que uso para que Ezequiel empezará a servir a Dios tiempo completo.

Esto lo llevaba al versículo que dice: Eclesiastés 11:1 «…Echa tu pan sobre las aguas; porque después de muchos días lo hallarás…»

Detrás de un presente hay un pasado que no podemos obviar.

Esta es la vida real en la cual nos movemos, a veces decimos cosas que no sentimos, ni deseamos, pero las decimos solo por llenar nuestro ego hablando o diciendo cosas de otras personas, y se nos olvida que Dios está escuchando y puede transformar tu mentira en realidad, a beneficio de aquel a quien le estamos mintiendo. Esto nos da un refrescamiento a nuestras vidas que Dios es soberano, y puede dar a aquel que no merece socialmente algo lo puede dar y con mayores creces para que su gloria se aumente ante los ojos de los demás, y que los que viven esa parte también estén siempre dándole la honra y Gloria solo a Él y en verdad decir: yo no poseo nada, todo es del Señor.

No olvidemos nunca esta historia para beneficio de nuestras generaciones.

Ezequiel, María y su familia viven siempre agradecidos cada día con su Señor y Salvador Jesucristo, en quien confiaron muchos años atrás, por su familia que les concedió tener y su techo para poder vivir y trabajo que realizar y siempre estar pendiente de la obra de Dios, con hermanos y amistades que Dios en ese lugar les regalo.

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